La tercera es la vencida

En estos días que me estreno como ama de casa (en búsqueda de empleo) he querido lucirme como una esposa modelo, ya saben como esas que se usaban hace años, las que hacen quehacer, comida y después esperan bañadas, maquilladas y perfumadas al esposo cuando llega a comer, pues esa soy yo, no era mi meta en la vida, pero me está pasando jaja.

El caso es que he querido lucirme con algunas recetas de cocina y postres. En los últimos años estuve súper familiarizada con ellos porqué mi hermana a diario estaba preparando uno, le salen súper ricos y bonitos, aparte lo hacía ver re-fácil, así que yo también quise entrarle al reto pero con galletas, básico, sencillo y obvio para principiantes! Aquí les relataré mis peculiares experiencias:

Mi primer intento fue hace como 30 días, me disponía a hacer alfajores, aquellos súper fáciles que hacía mi hermana con los ojos cerrados, obvio supuse que para mí iba a ser “pan comido”, no bueno… Comencé con la mezcla de ingredientes, al terminar, algo no me cuadraba, así que le agregué un poco más de harina, luego de leche, quizá una pizca de bicarbonato más, aún así no me convencía y pensé “equis quizá así es la textura”… corté con dificultad la masa (no se imaginan lo pegajosa que estaba) con un molde circular, la coloqué en mis nuevos tapetes de silicón morados super cutes, los cuales no se sostenían solos en las rendijas del horno, ¿Qué onda? yo no sabía que necesitaba una charola, corrí a la tienda a comprarlas, llegue a casa, les coloqué los tapetes ya con los círculos listos y los metí al horno, momento súper adecuado (sarcasmo) para volver a revisar la receta, ¡Genial! Nunca le eché el par de huevos que la masa necesitaba (y no me refiero a las ganas porqué esas si le eché y muchas). Nada prudente corrí a sacar mi masa todavía bastante cruda y caliente, la volví a mezclar ya con los huevos, corté y metí al horno por segunda vez. Ahora sí, pensé, ¡20 minutos y voilà!… Jajaja ilusa! A los 10 minutos un micro incendio y una nube de humo me hicieron darme cuenta que no le quité las etiquetas con el precio a mis charolas… ¡Fuck! Bueno, un error lo comete cualquiera, quizá un par. Limpié las charolas un poco chamuscadas y a mis “galletas” no les pasó nada, siguió el proceso, se cumplió el tiempo y las saqué a enfriar, al parecer todo bien… Cuando se enfriaron y me atreví a probarlas, no se imaginan, ¿Se han metido un puño de harina seca a la boca? pues hagan de cuenta, eran una aberración, ¡mi hermana me desheredaría! Me sentía horrible, quería llorar, toda la tarde en eso y no pude hacerlo bien. De repente, llega Jairo (mi esposo) después de un día largo en la oficina, obvio súper hambriento directo a los alfajores que yo le había prometido y, ¿Saben qué? ¡Le encantaron! (Según él) tanto que se los llevaba de lunch a la oficina diario jaja, espero no los haya tirado poco a poco por la calle jaja, pero en verdad me hizo sentir muy bien que no se burlara de mi ese día.

La segunda oportunidad en que intenté hacer galletas, fue menos caótica, pero también fallida. Seguí ciega y puntualmente una receta que encontré en la App de KiwiLimon, todo salió perfecto, al momento de sacar las galletas y dejarlas enfriar, ¡Eran una piedra! sí ustedes necesitaban un pisa papeles, éstas eran la solución. Obvio estas ni se las enseñé al pobre Jairo jaja; por cierto al consultar después la receta con mi hermana, me dijo que era una completa incoherencia.

La tercera era la vencida, así que hoy me dispuse a hacer unas pastisetas que vi en un vídeo, me aseguré que la receta fuera la correcta, preparé meticulosamente mis ingredientes,  llevaba un solo huevo, aún así yo le puse muchas ganas jaja, precalenté el horno y pues cuando las cosas empiezan bien, terminan bien, ahora estoy disfrutando de unas ricas galletas y esperando a mi esposo para presumirlas jajaja.

La idea es no darnos por vencidos por unas galletas, ni tampoco quedarnos con la idea de “yo no estoy hecha para la cocina”, es cierto que podemos tener algunas habilidades más desarrolladas que otras, pero la versatilidad es una de las grandes virtudes que Dios nos regaló, así que aprovechen y siempre aventúrence a hacer de todo un poco, quién te asegura que quizá en unos años no te convertirás en una Paulina Abascal o un experto en el tema que quieras!

Espero les haya gustado este post con un par de anécdotas y consejos para todos, les dejo aquí el link de las pastisetas, por si se les antoja y quieren intentar. Y tú, tienes una historia similar, cuéntame ¿Qué te ha pasado?

¡Espero sus comentarios!

16 comentarios en “La tercera es la vencida

  1. Alma Marcela !!!!! que risión con tu anécdota, pero es que hasta siento que no contaste la parte en la que le bailaste sexy al horno porque en la receta decia ” calentar el horno antes “. ja ja ja . Me gusta bastante la idea de tu blog porque a pesar de la distancia me permitiras conocerte más y saber de ti. ósculo en tu frentita.

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