¡Vivan los novios! ¡Y la boda también!

 

Sin duda, el haber dado el impresionante paso del matrimonio ha sido una de las más grandes experiencias en mi vida, obviamente porque trascenderá conmigo y con mi historia; también puedo decir con toda certeza, que es la decisión más importante que tomaré en por lo menos, los primeros 25 años de mi vida, los que vienen son un misterio todavía.

Pero, ¿Saben algo? El haberme casado, es la experiencia y decisión que me han hecho sentir más feliz y plena en toda mi vida, estoy segura que elegí al hombre correcto, a quien me complementa y me hace sonreír todas las mañanas y obviamente yo a él, también me llevo mis créditos jaja.

Bueno, el sentido de este post, fuera del amor y sentimentalismo que el matrimonio conlleva, es hablar sobre la boda, el proceso que vive toda novia, celebraciones y su parafernalia, desde las despedidas de soltera hasta la luna de miel ó la mudanza; hay quienes mueren por tener todo este show en su vida y hay quienes no pueden siquiera imaginárselo. 

Mi caso fue algo dramático, como todo en mi vida, pues fue un proceso estrés-emoción constante, para empezar no tuve al futuro esposo ni a mi familia cerca a quien atosigar con las decisiones, así que afortunada o desafortunadamente todo lo decidía yo, emocionada elegía a mi gusto y todo bajo mi responsabilidad, eso era lo estresante jaja.

Les relataré los momentos clave en la organización de mi boda y cómo los vivimos, quizá se sientan conectadas o quieran tomarlo de experiencia para cuando les toque a ustedes:

Fecha del evento, misa y fiesta. Como les conté lo mío fue poco ordinario, elegimos el día al azar y sin una referencia en especial, ese día nos gustó y ese día decidimos, de inmediato se apartó el lugar sin contemplar que en esa ciudad, la iglesia la apartan solo con 4 meses de anticipación, así que todo podía pasar jaja, afortunadamente todo salió como planeamos y nadie nos ganó la fecha de la misa.

Invitaciones. Como la boda sería en un lugar fuera de donde vivían nuestras familias, era necesario enviar con tiempo las invitaciones, así que mis papás querían repartirlas 6 meses antes jaja no es broma, así que digamos 4 meses antes las invitaciones ya estaban listas, aunque pedí que las entregaran 2 meses antes exactamente, pues ese tiempo es el adecuado para que los invitados no olviden el evento ni pierdan la invitación; cabe mencionar que el novio ni con 2 meses alcanzó a entregar sus pocas invitaciones jaja, digamos que todo lo solucionó por whatsapp.

Banquete. Suele decirse que si tienes buena comida y buena música, tu fiesta será un éxito, lo demás estará de más; yo no probé con varios banquetes, ni busqué muchas opciones, ya sabía quien era el bueno y de toda mi confianza, él no solo se encargó de la comida, sino también de la decoración, los cocteles y mil cosas más, fue un excelente wedding planner; y bueno, el banquete estuvo de lujo y no lo digo yo, sino los invitados, que fue lo que más chulearon de la boda.

Música. Elegida antes que cualquier cosa por mi papá, quién ya había estado en varios eventos con ellos y sabía que eran calidad garantizada, todo lo dejó en manos de “Viva México” un excelente grupo en vivo, embajadores del tour del Tequila José Cuervo, hicieron un ambientazo increíble para chicos y grandes, bailamos y cantamos toda la noche. Es muy importante ambientar a tus invitados para que pasen una noche increíble.

Vestido. Fue algo súper especial y diferente jaja, lo elegí como 5 meses antes por internet y sólo un mes antes fui por el a Los Angeles y me quedó enorme, obvio ya no había tiempo de volver a empezar, gracias a Dios tengo una tía experta en este tipo de vestidos y me lo ajustó perfecto. Me encantó desde un inicio y lo disfruté mucho pues era sencillo y personalizado a la vez, entre mi tía y yo buscamos los accesorios adecuados y trabajamos a mano los detalles especiales, entre ellos la tiara que usé el día de la boda.

Arreglo personal. Nunca pensé en qué estilo quería peinarme, ni como quería maquillarme, no quise estrenare con eso; un día antes de la boda, fui a la prueba de arreglo y a la primera me encantó, en verdad Cony y Susy (los estilistas) son unos magos, le atinaron perfecto a mi estilo o creo que soy muy fácil de enamorar jaja. Yo considero que hacer todo relajada y sin presiones me ayudó a no caer en la histeria típica de una bridezilla. 

Fotografías. Son las fotos en las que jamás soñé posar, siempre que veía una sesión de fotos de parejas me moría de pena de tan solo pensarlo; el hecho de posar enfrente de tu pareja y él contigo, se me hacia ridículo juré nunca lo haría jajaja nunca digas nunca, pues lo disfruté muchísimo, fue muy divertido y natural, los fotógrafos nos tomaron muchas imágenes de in faganti y fueron las mejores. Déjense llevar y olvidense de las apariencias, disfruten el momento.

La Fiesta. El mejor momento, yo me relajé por completo, no supe qué cosas salieron bien, qué cosas faltaron, si algo se olvidó, nada de eso, yo llegué y vi a todos mis invitados, ni uno más ni uno menos, estaban quienes realmente necesitaba que me acompañaran ese fabuloso día. Cené, bailé, bebí, canté y atesoré ese momento conmigo para siempre.

Luna de miel. La teníamos antes que el banquete en serio, buscamos algo super relajante que nos diera el descanso que merecíamos por el estrés antes de la boda, el exceso de trabajo y los nervios de solteros jaja así como también esa tranquilidad que no tendríamos en los días venideros pues sabíamos que venían cosas pesadas como la mudanza y en mi caso el roadtrip de Guadalajara a Mérida y mil cosas más. Cada quien sabe su situación y hay que aprovecharla, en nuestro caso no elegimos un viaje de aventura ni de caminatas, esos vendrán después.

Mudanza. Dos días completos empaquetando mis “pocas cosas” que solo incluían mi ropa, zapatos, accesorios y algunos triques muy importantes para mi, todo eso vendría en el auto con nosotros desde GDL hasta Mérida, apenas y cabíamos jaja fue divertidísimo, pues paramos en 4 lugares diferentes a dormir, disfrutando de los paisajes, la comida, la gente y miles de experiencias como pareja; en verdad es algo que me gustaría volver a vivir, sin tantos tiliches en la cajuela pero si con todos los kilometros recorridos.

Hoy ya estoy instalada en Mérida, Yucatán. Empezando a acostumbrarme a la vida de acá y su extrema tranquilidad, aunque a veces extraño el tráfico y las glorietas con semáforos de Guadalajara jaja. Estoy esperando iniciar con un trabajo y encontrar esa estabilidad laboral que tanto ansío. Pero lo más importante es que estoy en compañía siempre de mi esposo y gran amigo todos los días, con buenos y no tan buenos ratos, cada día que pasa es un a aventura superada y es lo que le da emoción a este largo camino al que le llaman matrimonio.

“No existen las parejas felices, existen las personas felices que hacen pareja”

Un fuerte abrazo

Alma A. Maciel

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